Trastornos digestivos en el lactante

TRASTORNOS DIGESTIVOS DEL LACTANTE SEPTIEMBRE 2015

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Tienen solución estos problemas?

 

En la gran mayoría de los casos tienden a corregirse solos al  madurar su sistema gastrointestinal, pero si persisten pueden ser útiles las siguientes recomendaciones:  

ESTREÑIMIENTO

1 Ante la mayor capacidad  que tienen los niños estreñidos de reabsorber agua, se recomienda ofrecer agua entre tomas, o incluso alguna infusión especialmente preparada para lactantes.

2 Modificar la dieta, que en el caso del lactante se puede realizar durante unos meses, utilizando un tipo de leche que facilite la maduración de su sistema digestivo (leches digest) o si el problema es el estreñimiento (leches AE).

3 Dependiendo de la edad del bebé, se pueden añadir a su dieta algunos alimentos ricos en fibra o cereales integrales, evitando el consumo de alimentos que provocan heces duras como el plátano, la manzana sin piel, la zanahoria o el arroz.

4 En ocasiones se pueden utilizar fármacos como la pepsina amilácea en polvo a dosis de una cucharadita de café 1-3 veces al día, según la recomendación de su pediatra. A partir del tercer mes se pueden añadir sustancias osmóticamente activas como los zumos de naranja o ciruela que se administrarán entre las tomas.

5 Para facilitar la evacuación se puede ayudar al bebé flexionando con suavidad sus piernas sobre el abdomen o poniéndole en cuclillas y sujetándole por los muslos y huecos poplíteos (detrás de las rodillas). 6 Evitar la estimulación anal con termómetros u otros objetos que puedan llegar a producir lesiones. Solo el pediatra podrá, si lo considera oportuno, realizar estimulación con una sonda rectal.

METEORISMO (GASES)

1 Si toma lactancia materna, procuraremos que las tomas no pasen de 10 minutos por cada pecho. Es importante que el niño esté bien adaptado al pecho de forma que su cuello quede derecho y ligeramente curvado hacia atrás, y  su cuerpo esté cerca del de la mad hacia su paladar. Hay que asegurarse de que los labios del bebé abarcan la areola del pecho y de que la punta de la nariz del bebé toque el pecho. Además, la cabeza, el hombro y el cuerpo del bebé deben estar en línea recta, de forma que pueda cogerse al pecho sin que tenga que estirarse o torcer el cuello. Recuerda: hay que llevar el niño al pecho y no el pecho al niño.

2 Si toma leche adaptada (biberón) la técnica de administración para evitar el exceso de gases será colocar al bebé en posición semitumbada, procurando que su cabeza repose en la flexión del codo materno y su espalda en el antebrazo. Hay que inclinar suavemente el biberón de manera que siempre exista leche en la tetina, así impediremos que le entre aire, y girarlo de vez en cuando o retirarle la tetina de la boca, para que no se peguen los lados de la tetina e impidan que fluya la leche. Existen biberones que reducen o evitan la aspiración de aire, así como tetinas que asemejan al pecho de la madre (anatómicas). Es muy importante que el tamaño de la tetina sea el adecuado para su edad o intensidad de chupeteo (una tetina demasiado pequeña le obligaría a esforzarse más para succionar y tragaría más aire).

Si a pesar de estas medidas preventivas no conseguimos reducir la presencia de gas, deberemos:

·      Tras la toma, dar un masaje o unos golpecitos suaves en su espalda a la altura de su omóplato para ayudar a la expulsión del gas (eructo).

·      Parar un poco a mitad de la toma de biberón o con el cambio de pecho, para que eructe y luego seguir con la toma.

·       Realizar masajes circulares en su barriguita en sentido contrario a las agujas del reloj.

 

CÓLICOS

1 Es útil realizar un diario y anotar el momento del día en el que se inicia el llanto y cuando finaliza, si este proceso se repite en varias ocasiones a lo largo del día, así como si hay algún hecho puntual que lo justifique. Igualmente, se anotará si el niño se calma con algún tipo de acción (darle de comer, darle agua, cogerlo…). Este diario es de gran utilidad para el pediatra, ya que permite cuantificar el llanto y monitorizar el tratamiento.

2 En los lactantes con inmadurez del tracto digestivo, deberemos utilizar, como en el caso del estreñimiento, un tipo de leche que facilite la maduración de su sistema digestivo, al menos hasta su completa maduración (aproximadamente hasta los 4-6 meses de vida).

3 En ocasiones, cuando no hay mejoría con este tipo de leches digest, puede ser necesario utilizar una leche con proteínas altamente hidrolizadas que proporcionan una digestión fácil y una absorción más completa.

4 En aquellos lactantes que están alimentados con lactancia materna, en algunos casos puntuales, puede ser útil mantener a la madre de forma temporal con una dieta exenta de proteínas de vaca.

5 No hay evidencia de que el cambio de lactancia materna a una artificial o la alternancia de fórmulas adaptadas tenga alguna ventaja, por lo que no debe hacerse.

6 Los masajes suaves sobre el abdomen y los baños con agua templada ayudan a mejorar esos cólicos.

7 También suele ser útil poner al niño sobre nuestro antebrazo, meciéndolo, o bien sentado sobre nuestra rodillas en una mecedora y realizar movimientos suaves y rítmicos.

8 El uso del chupete puede producir una sensación de relajación e incluso favorecer los movimientos intestinales.

9 El uso de medicamentos no suele dar resultados óptimos, en algunos procesos puede utilizarse fármaco a base de dimeticona o carminativos a base de anís.

 

APETITO

1 No hay que hacer cambios continuos de leche, a ciegas, en la alimentación del niño.

2 Solo se ha demostrado efectiva la modificación de la leche habitual por aquellas formulas infantiles desarrolladas para estos trastornos digestivos leves del lactante (formulas digest), pero siempre deben ser usadas bajo la recomendación del pediatra.

3 La administración de complejos vitamínicos tampoco ayuda a aumentar el volumen de leche ingerida.

4 Es recomendable pesar siempre al bebé en la consulta del pediatra, en la misma báscula, con idénticas condiciones y en los periodos que él recomiende. Una ganancia media entre 20-30 gramos al día se considera optima para un lactante. re y bien apoyado, de forma que el pezón esté dirigido